Salmos 18:2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador

Salmos 18:2 Jehová roca mía y castillo mío y mi libertador

Salmos 18:2 Reina-Valera 1960

Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.


Salmos 18:2 Nueva Versión Internacional – NVI

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!


Salmos 18:2 Nueva Traducción Viviente – NTV

El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro.


Salmos 18:2 Nueva Biblia Viva – NBV

El Señor es mi fortaleza, mi roca y mi salvación; mi Dios es la roca en la que me refugio. Él es mi escudo, el poder que me salva.


Salmos 18:2 Traducción en Lenguaje Actual – TLA

Tú eres para mí la roca que me da refugio; ¡tú me cuidas y me libras! Me proteges como un escudo, y me salvas con tu poder. ¡Tú eres mi más alto escondite!

Salmo 18:2 – Explicación Corta y Reflexiva

El Salmo 18:2 es un versículo que habla sobre el amor y la devoción del salmista por Dios. En este versículo, el salmista describe a Dios como su protector y salvador. El salmista declara que Dios es su roca, su fortaleza y su libertador, sugiriendo que Dios es quien lo protege y lo salva. También describe a Dios como su refugio seguro, su escudo y la fuerza de su salvación, lo que indica que confía en Dios para protegerlo y guiarlo en momentos de peligro.

El versículo refleja la profunda relación entre el salmista y Dios, y la confianza y seguridad que el salmista siente en Dios. El salmista ve a Dios como alguien en quien puede confiar en momentos difíciles, y alguien en quien se puede refugiar.

Además, el versículo también nos enseña sobre la importancia de tener una relación personal y cercana con Dios, y de depender de él en todas las circunstancias. El salmista no busca refugio en las fuerzas humanas, sino en Dios, su protector y salvador.

En resumen, el Salmo 18:2 es un versículo que habla sobre la importancia de tener una relación personal y cercana con Dios, y de depender de él en todas las circunstancias. El salmista describe a Dios como su protector y salvador, su refugio seguro y su escudo, y nos enseña sobre la importancia de confiar en Dios y buscar su ayuda en momentos de necesidad.

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