El Señor es mi Pastor – Reflexión en el Salmo 23

El Señor es mi Pastor
El Señor es mi Pastor – Reflexión en el Salmo 23.

Este estudio bíblico en el Salmo 23 te dará una explicación del significado de este Salmo en la vida del creyente. Lee También: Jesús y el Centurión Romano – Reflexión en Mateo 8:5-13.

El Señor es mi Pastor – Reflexión en el Salmo 23

Jehová es mi pastor; nada me faltará (Salmos 23:1).

Cuando el Rey David expresó estas palabras “Jehová es mi pastor”, lo hizo porque él sabía muy bien todo lo referente a este oficio, debido que en su juventud pastoreo las ovejas de su padre.

Por lo tanto, David sabía que las ovejas son animales indefensos, temerosos y que necesitan ser guiados, ya que sin un pastor que las defienda o las guíe, es muy difícil que sobrevivan de los depredadores o del peligro de descarriarse en el campo.

De igual manera, nosotros como cristianos somos esas ovejas que necesitan ser cuidadas y dirigidas por nuestro gran pastor Jesucristo. Debido que los peligros que enfrentamos son similares. Por un lado, está el enemigo como león rugiente buscando a quien devorar y por otro lado los vientos de doctrinas, los deseos de la carne y las tentaciones de este mundo.

De esta manera necesitamos ser guiados por El Señor y su palabra. Porque así como una oveja es cuidada, alimentada y guiada por su pastor, ninguna de estas cosas nos faltará a los que somos cuidados, alimentados y guiados por Cristo.

En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará (Salmos 23:2).

Uno de los principales trabajos del pastor es buscar pastos y agua para sus ovejas. Pero también, un lugar en donde puedan descansar, debido a que las ovejas son animales muy torpes y dependientes del pastor. Debido que si su pastor no le consigue un sitio para descansar, ellas se acuestan sobre lugares incómodos, donde hay piedritas y no descansan.

Muy similar ocurre con nosotros, necesitamos que nuestro Gran Pastor nos lleve a esos lugares de delicados pastos y corrientes de agua, ese alimento espiritual es su palabra.

Debido que como humanos siempre estamos afanados y preocupados por todo. Sentimos preocupación por el futuro, la economía, por la vestimenta, por lo que tenemos y por lo que no tenemos. Solo Jesucristo es el único que nos puede dar verdadero descanso y esa paz que el mundo no puede dar. La única manera de tener ese descanso es vivir en obediencia y comunión con Dios. Porque cuando estamos en su presencia encontramos plenitud de gozo (Sal 16:11).

Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre (Salmos 23:3).

Unos de los principales oficios del pastor es cuidar y curar las ovejas enfermas o heridas. Pero también, debe encargarse de guiar a las ovejas por en el camino correcto o evitar que las ovejas se descarríen de la manada. Por lo tanto, en caso de que esto suceda, debe ir tras esa oveja perdida para hacerla volver a tomar el rumbo correcto.

De esta manera trabaja Cristo en nuestras vidas, cuando venimos a él, Cristo está interesado en restaurarnos, sanar nuestras heridas y darnos una nueva vida caminando a su lado.

Siendo Jesucristo el gran pastor, desea guiarnos por el camino correcto, pero en caso de que fallemos también está dispuesto a ir por nosotros para hacernos volver a retomar su camino.

Podemos ver ese ejemplo tanto en Pedro como en el Rey David, de los muchos que hay en la Biblia. A pesar de que fallaron, Dios los guió al arrepentimiento para que tomaran nuevamente el rumbo correcto.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento (Salmos 23:4).

En esta porción de la palabra cuando el Rey David dice “aunque ande en valle de sombra y de muerte” se refiere a los momentos de pruebas que tuvo que pasar en su vida, como las persecuciones de sus enemigos o tiempos difíciles. Pero por otra parte, también dice “No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” refiriéndose a su fe estaba puesta en Dios, de esta manera mostraba la esperanza que tenía en El Señor en medio de las pruebas que tuvo que enfrentar.

Al igual que David, en esos momentos difíciles debemos de refugiarnos en Dios y tener nuestra confianza puesta en Él en medio de las pruebas. Recordemos que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien” (Ro 8:28). Por lo tanto, lo que para el mundo es una desgracia, para los hijos de Dios es una enseñanza que nos ayuda fortalecernos y madurar.

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando (Salmos 23:5).

La palabra “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores”, se refiere al alimento espiritual que Dios da al creyente. Pero también sabemos que en medio de muchas dificultades o cualquier necesidad que tenga un hijo de Dios, el dueño del oro y de la plata también le ofrece la provisión física.

Un ejemplo de provisión y protección en la Biblia, era como el Rey David buscaba los mejores lugares para alimentar de pastos a sus ovejas, pero al mismo tiempo las cuidaba muy bien de los devoradores. De esta manera quiso plasmar, como el gran pastor prepara nuestro alimento espiritual, pero también nos protege del enemigo de las almas.

Por otra parte, cuando dice “Unges mi cabeza con aceite”, se refiere a la unción del Espíritu Santo en nuestras vidas, apartándonos para una consagración y santidad en el servicio a Dios. El Espíritu de Dios es quien nos revela la Palabra y nos ayuda a dar testimonio de Cristo (Jn 14:26, Hch 1:8).

En este mismo versículo también dice: “mi copa está rebosando”, refiriéndose a la abundante Gracia que Dios nos ha dado por medio del sacrificio de Cristo, cuando la copa de la ira de Dios fue derramada en Cristo por nuestros pecados. A cambio, derramó su gracia (favor inmerecido) para que todo aquel que se arrepienta de sus pecados, cambie el rumbo de su vida y crea en Cristo.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días (Salmos 23:6).

Las palabras “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”, se refiere a las bendiciones que alcanzan todos aquellos que creen en Cristo. Debido que Jesucristo fue el único que cumplió con la Ley de Dios, pero decidió cambiar la bendición que por derecho le tocaba, por la maldición de cargar todos los pecados del mundo, para bendecir así, a todos los que creen en Él.

Las Bendiciones solo son recibidas por medio de Cristo. Aunque muchas veces se tenga un concepto errado, que solo las cosas materiales son bendición. La Biblia dice que las Bendiciones de Dios no añaden tristeza (Pr 10:22), ya que existen casos donde “aparentes bendiciones” apartan al cristiano del camino de Cristo.

La principal Bendición que muestra la Biblia es la Salvación por medio de Jesucristo (Jn 3:16, Ro 6:23, Hch 16:31). Pero otras mencionadas son la Paz que Dios da (Jn 14:27), el gozo de estar en su presencia (Sal 16:11), gozar de buena Salud (3 Jn 1:2), tener esposas e hijos (Pr 18:22, Sal 127:3). Por lo tanto, la Biblia dice que todo lo demás viene por añadidura cuando buscamos el reino de Dios y su justicia (Mt 6:33).

Por ultimo dice: “Y en la casa de Jehová moraré por largos días” esta palabra se refiere a la Eternidad y la Salvación. Esta es la esperanza del creyente que un día tuvo un arrepentimiento verdadero y entregó su vida a Cristo. La Biblia enseña que para los que mueren en Cristo no es el fin, sino el comienzo de una Vida Eterna al lado de Jesús (Lc 23:42-43, Jn 12:26, Filip 1:23).

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