El Camino del Justo y el Camino del malvado – Salmo 1.

Reflexión en el Salmo 1 - Explicación
Reflexión en el Salmo 1 – Explicación.

Este estudio bíblico en el Salmo 1, te dará una explicación sobre el contraste de la vida del hombre con Cristo y el hombre sin Cristo. Lee También: El Señor es mi Pastor – Reflexión en el Salmo 23.

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado (Salmos 1:1).

Este Salmo comienza con una bendición a todo aquel que esta apartado del pecado. Por lo tanto, la palabra bienaventurado significa que es “dichoso” o “doblemente feliz” aquella persona que vive bajo el agrado y el favor de Dios.

Este pasaje nos enseña, que el hombre que es feliz es aquel que no practica el pecado, ni participa de las cosas que hacen los pecadores, sino que se aleja de los malos caminos. Y si por algún motivo, comete algún pecado se arrepiente porque quiere alejarse del mal y agradar a Dios.

Por esta razón, el hombre sabio es aquel que teme a Dios y guarda sus mandamientos. Esta persona será feliz y bienaventurada.

Cuando dice que “no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado”. Se refiere a la persona que no participa de las cosas corrompidas o inmorales del mundo. De tal manera, que si tenemos que tratar con personas que practican el pecado, tiene que ser para influenciarlos de manera positiva por nuestro testimonio, mostrarles la gracia de Dios y predicarles el camino de Salvación por medio de Cristo.

La Biblia resalta el ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, de como era una buena influencia y luz a los pecadores, pero nunca participo de sus obras. Por otro lado, siempre los guío al arrepentimiento, mostrando la gracia de Dios y predicándoles el camino de Salvación.

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche (Salmos 1:2).

Este versículo se refiere al hombre que se aleja de los malos caminos, encuentra en la palabra de Dios su delicia. Tiene hambre y sed de ella, y la convierte en su alimento espiritual.

La palabra “meditar” se refiere a reflexionar y pensar con detenimiento, en este caso, en la palabra de Dios. De esta manera, el hombre podrá encontrar los tesoros escondidos que se encuentran en las santas en las escrituras y poner en práctica el consejo de Dios.

Un ejemplo que resalta la Biblia, fue como Dios habló a Josué diciendo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien (Josué 1:8).

Por esta razón, cuando se medita, guarda y se pone por obra el consejo de Dios siempre será de bendición en el camino del hombre.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará (Salmos 1:3).

En este versículo, las corrientes de agua simbolizan la palabra de Dios, la cual es la que da vida a nuestro ser (Juan 6:63).

De igual manera como un árbol junto al río, sus raíces se nutren del agua que absorbe para su crecimiento, lo mismo ocurre con el creyente que se alimenta de la Palabra de Dios, crece en su vida espiritual y da frutos para Dios.

Estos frutos espirituales son los que habla Gálatas 5:22-23, “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza”.

No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento (Salmos 1:4).

Este versículo nos muestra la diferencia que hay entre el hombre de Cristo y el hombre malvado (aquel que nunca se arrepintió sus pecados, ni acepto a Cristo). Este último no dará los mismos frutos, porque su fin es de perdición.

El final del hombre malvado es como una pelusa que arrebata el viento. Nunca edificó su vida sobre la roca, la cual es Jesucristo. Por el contrario, construyó su vida sobre arena movediza, de esta manera, sus malas obras no permanecen.

Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos (Salmos 1:5).

El juicio de Dios se levantará en contra de todos los malvados, que son aquellos que nunca creyeron en Jesucristo, ni se arrepintieron de sus pecados (Ap 20:11-15).

La Biblia dice que serán juzgados severamente: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8).

Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá (Salmos 1:6).

Por último, el salmo termina diciendo que los justos son personas que tienen el favor de Dios. El Señor cuida su camino y está atento a sus oraciones. Él se ocupa de los detalles de la vida de aquellos le creen, le buscan de todo corazón y quieren recibir sus bendiciones.

Por otro lado, El Señor no se ocupa, no conoce y ni tampoco atiende el camino de los perversos. Por lo tanto, el camino del hombre que rechaza a Cristo termina mal.

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios (Juan 3:18).

Lee También: Jesús y el Centurión Romano – Reflexión en Mateo 8:5-13.

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