
En este post, exploraremos poderosos versículos que nos guían en el camino de la reflexión, confesión y perdón. Descubre cómo estos Salmos nos invitan a encontrar la paz y restauración en la gracia divina.
Lee También: Versículos Bíblicos sobre el Perdón
Mientras callé se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
Me he agotado de tanto gemir. Toda la noche inundo mi cama y con mis lágrimas empapo mi lecho.
Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo ante tus ojos. Seas tú reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio.
Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije: “Confesaré mis rebeliones
al SEÑOR”. Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.
Hazme oír gozo y alegría, y se regocijarán estos huesos que has quebrantado.
Por eso confesaré mi iniquidad; me acongojaré por mi pecado.
Esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades.
Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.
Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.
De lo profundo de mi ser clamo a ti, oh SEÑOR. Señor, escucha mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. Oh SEÑOR, si tienes presente los pecados, ¿quién podrá, oh Señor, mantenerse en pie? Pero en ti hay perdón para que seas reverenciado.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado no desprecias tú, oh Dios.
Él redimirá a Israel de todos sus pecados.
Oh Dios, tú conoces mi insensatez; mis pecados no te son ocultos.
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno.
Porque tú, oh Señor, eres bueno y perdonador, grande en misericordia para con los que te invocan.
Porque me han rodeado males incontables; me han alcanzado mis iniquidades, y no puedo levantar la vista. Son más numerosos que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me ha fallado.
No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
Consideré mis caminos y volví mis pies a tus testimonios.
Oh SEÑOR, si tienes presente los pecados, ¿quién podrá, oh Señor, mantenerse en pie?
Pero en ti hay perdón para que seas reverenciado.
Cercano está el SEÑOR a todos los que le invocan,
a todos los que le invocan de verdad.
No entres en juicio con tu siervo porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
Por amor de tu nombre, oh SEÑOR, perdona también mi iniquidad porque es grande.
Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; como carga pesada me agobian.